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Al fresco aroma de los colores cálidos

Tanto calor me deja sin palabras. Os deseo que encontréis una sombra fresca para pasar esta semana. Recibid un abrazo refrescante.

El calor del color

que decora la vida,

que calienta la noche oscura.

El color del calor

que intensifica los instantes

que irradian los corazones.

El color.

El calor…

y los termómetros

cromáticos

que surgen de los abrazos.

Poema XXXVIII

“La antesala del edén. Benidorm”

© César Sobrón

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Matices del amor

Tiene tantos matices el amor…

Aquí os propongo dos poemas, dos ejemplos. Os deseo una semana agradable.

La creación cotidiana,

callada y discreta,

concreta y cálida.

~

Las verdades desnudas,

veladas y densas,

intensas y pálidas.

~

Los amores maduros,

sinceros y generosos,

amplios y válidos.

~

Tres toboganes

hacia la mística

trascendente de la vida.

Poema XXI

Corazón de rubí

tallado con los labios

de amigos que nos aman

y, por su cara, penetran

para fundirse

en nuestro interior.

Rico tesoro encendido,

motor de eternidades

instantáneas.

Poema LXVII

“Mística mundana”

© César Sobrón

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Alimentando arrogancias

Las ignorancias nos paralizan o nos empujan hacia la arrogancia de querer creer para saberlo todo. Con este poema os deseo a todos una semana magnífica.

Ignorancias desgarradas
ante los ojos transparentes
lentamente
levemente
dulcemente.

Ignorancias rotas
con cada instante vivido
en el interior de los sentidos.

Ignorancias eternas
reincidentes, constantes,
inmutables, evidentes…

Ignorancias reflectantes
de los límites
de cuantos los blanden.

Poema V «Hacia dentro»

© César Sobrón

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¿Quiénes somos?

Creo que todos, de vez en cuando, nos preguntamos quiénes somos, sin llegar a ninguna conclusión, cuanto más profundizamos. Aquí os ofrezco este par de poemas, deseándoos una semana muy agradable.

¿Y si sólo fuésemos
una suma infinita
de silencios consensuados;
un leve bostezo
del universo abierto?

Poema XIX

En la esencia del ser,
del ser único, irrepetible,
crecen los instantes
como ladrillos
para edificar, con paciencia,
auténticos paraísos.

Poema XXXII

«Otredad»

© César Sobrón

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El ya

Sólo nos queda el ya. Somos agujas histéricas a través del tiempo, atormentadas por un «qué vendrá», doloridas por un «se me fue». Vivir serenos cada instante es casi un lujo.

Sólo nos queda el ya. Somos eslabones de eternidad a forjar con las experiencias cotidianas, pero apenas si nos da tiempo el instante a esquivar los odios, los miedos y las fatigas de tantas cadenas agresivas.

Sólo nos queda el ya. Somos seres humanos nacidos en una época con la única función de pasar el testigo al siguiente en óptimas condiciones para que la carrera humana no concluya en un abismo.

Sólo nos queda el ya. Somos pequeños universos al va y ven de los avatares de las modas, culturas y experiencias que nos ametrallan en este arrítmico movimiento.

Sólo nos queda el ya. Somos grandiosas obras a ser creadas en cada ahora. Recoger experiencias entre los ecos que no callan, observar el momento con la esperanza, la delicadeza, la intensidad de la mirada en unas pupilas infantiles y expresar con los actos de nuestra vida.

Sólo nos queda el ya. Somos lo que existimos al plasmarnos en el recuerdo del otro, con la intensidad del momento compartido. Furia del verbo. Firme la mano firme para estrechar los tiempos de un amante amigo o un amigo amante.

Sólo existe el ya para dar el paso decisivo. Ir levando anclas, ir soltando garfios. Recoger todos los vientos para convertirlos favorables, para que hinchen nuestras velas, para avanzar por los mares, para convencernos de nuestra condición de hombres libres atrapados por la Tierra.

A pesar de la prisa, la urgencia, la histeria y el asfalto, aún nos queda el ya.

«Las cuarenta en copas»

© César Sobrón