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Siete nanorrelatos más

Para esta semana os propongo siete historias dispares concentradas en siete nanorrelatos, con la posibilidad de que cada lector las hinche desde sus experiencias personales con la imaginación disponible. Puede resultar un juego muy divertido. Os deseo a todos una semana muy agradable.

La góndola se deslizaba sobre la laguna Estigia.

∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞

La vida le ofreció otra oportunidad.

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Todas las figuras de la fachada narraban su historia

cuando alguien sabio las miraba.

∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞
El pánico al bloqueo, en el estreno, paralizaba sus músculos.

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Se fundieron en un abrazo bajo la Tour Eiffel.

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Una ráfaga de brisa le refrescó el rostro.

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Con cada paseo la curiosidad se acrecentaba.

«888 nanorrelatos»

© César Sobrón

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Lluvia fecunda

Es importante donde posamos la mirada para encontrar la belleza que nos rodea, valorar la lluvia que nos empapa y la luz que nos envuelve cada amanecer, para disfrutar plenamente de nuestras vidas.

Tenía la manía, Aurora, de rodearse de las personas más luminosas,
para amanecer.

La mirada serena y documentada encontraba la belleza allá donde se posara.

Despertó en el campo, antes de amanecer, entre una sinfonía de mirlos.

La alegría llovió sobre el valle.

«888 nanorrelatos»

© César Sobrón

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Corred malditos

Hoy os propongo este microrrelato. A veces, por error o por cansancio, casi llegamos al objetivo final. Un paso más, un piso más, un esfuerzo más y la frustración se convierte en éxito. Os deseo una semana agradable y divertida.


Pero llegó y la puerta estaba cerrada. No había nadie
esperándole. Había recorrido siete mil kilómetros con las
manos al volante, con la imagen del reencuentro con los
suyos. Su mente en la puerta, fundiéndose en un sincero
abrazo con todos, le había proporcionado las fuerzas
suficientes para llegar con bien, desde tan lejos, por esas
carreteras del diablo.
El descansillo oscuro y la puerta cerrada. Llamó.
Insistió. Y nada. Nadie abría en el segundo.
Se fue a dormir a un frío hotel y durmió setenta y
siete horas de un tirón.
Al despertar comprobó que en el tercero, le
esperaban impacientes desde hacía tres días con sus
respectivas veinticuatro largas horas angustiosas.

«96 microrrelatos»

© César Sobrón

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Los mundos que nos habitan

Para variar un poco, esta semana os propongo un fragmento de un relato de la obra Retratos y caricaturas en tiempos de pandemia. Un relato poético que contraponga la prosaica corrupción y los comportamientos inhumanos de algunos políticos y especuladores que florecieron en aquella época. Os deseo a todos una semana muy agradable.

…/…
Cada ausente le transportaba a la eternidad. En un instante, le estallaba un recuerdo compartido y, en ese mismo momento, un milisegundo se transformaba en horas, días, años. Unas veces llegaban a lo más profundo de su yo íntimo de una en una, las voces de su madre, las risas de sus amigas, los susurros de sus amores, los gritos de sus nietos…
Pilar acogía a todas las ausencias adquiridas, muerte a muerte, año a año, durante toda su vida. Experta en vivencias, afortunada en vacíos rellenados. Pilar se sentía, la mayor parte de las veces, muy acompañada. Sobretodo, en plena tormenta, sin apartar su mirada de esa densa cortina fusionando cielo y mar.
…/…


Fragmento del relato «Pilar»

«Retratos y caricaturas en tiempos de pandemia»

© César Sobrón

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… Y murieron solos

Escuchando a Ayuso me ha venido al recuerdo este relato que escribí hace unos años, incluido en la obra Retratos y caricaturas en tiempos de pandemia. Un conjunto de relatos para dejar en la memoria lo vivido en ese fatídico año dos mil veinte. Hoy os comparto este pequeño fragmento con el deseo de que paséis una semana agradable.

…/…

Bien lo sé. Ninguno somos imprescindibles. Sé que éstos son nuestros últimos días. Sé que no habrá despedidas. La situación es dantesca. Todos encerrados en nuestras habitaciones. Cuando nos traen las comidas, me piden que me retire hasta la pared opuesta, dejan las bandejas con las comidas para los dos dentro, cierran la puerta rápidamente y se van.

No me dan tiempo ni a decirles que miren a Clara. No está bien. Le cuesta respirar. No habla. Llamo y llamo pero no me hacen caso. Me temo que nos han abandonado a nuestra suerte y han desconectado los timbres.

…/…

Fragmento del relato «Retrato a dúo, en sepia»

«Retratos y caricaturas en tiempos de pandemia»

© César Sobrón

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Para seguir imaginando

Seguimos con el juego de inflar la imaginación. Ahí van otras siete propuestas, por si apetece pasar un rato jugando a hinchar historias. Recibid mis mejores deseos para esta próxima semana.

Las cerezas teñían de rojo el horizonte del camino.

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La impaciencia le ralentizó el reloj.

∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞

Sus sueños eran tan frágiles que se quebraron al primer choque.

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Por la superficie del estanque competían las libélulas.

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Cada mañana, la vida le ofrecía otra oportunidad para sentirse satisfecho.

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Tocaba comprometerse y decidir.

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Su discurso, una eterna canción de amor fecundo.

«888 nanorrelatos»

© César Sobrón

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Para activar la imaginación

Esta vez os propongo siete nanorrelatos, por si os apetece jugar a imaginaros siete historias y cultivar la imaginación. Os deseo, a todos, todo un año satisfactorio salpicado de momentos muy felices.

La canción rescató emociones que consideraba perdidas.

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Salía por los pueblos, a buscar a su amada; el olvido devoraba su cerebro y los recuerdos.

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Todas las figuras de la fachada narraban su historia cuando alguien sabio las miraba.

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Sentada en el autobús, descubrió a su amor con los oídos.

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Teodora imploraba poco mal y buena muerte. Se acostó una mañana de domingo y durmió el sueño eterno.

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Nada llena tanto, por dentro, como un abrazo sincero.

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Eran tiempos de pan con chocolate y calle para jugar.

«888 nanorrelatos»

© César Sobrón