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De romería al paraíso

En el estío, con sus vacaciones, nos transformamos en romeros y caminantes, unos se lanzan al camino de Santiago, otros por la autopista hasta la playa y otros, preparan su mochila para ir de romería al paraíso personal y colectivo. Os deseo, con este poema, que encontréis vuestro paraíso particular.

Clarificante claridad

de los abrazos tiernos

repletos de complicidad

y dulces sentimientos.

Voces entrelazadas

con el mayor de los respetos.

Los oídos, atentos.

Y, las palabras sosegadas.

Crece el amor creativo.

Crece la fusión de los cuerpos.

Crecen las vidas en el silencio.

Crecen los altos objetivos.

Se vislumbran paraísos

alcanzables y seguros

para crear nuevos mundos

más amables y más dignos.

Poema LXI “Nubes y claros”

© César Sobrón

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Plácido verano

Es lo que tiene el verano: calor y vacaciones. Tiempo para disfrutar libremente, encontrarse a uno mismo y compartirse con los seres más queridos. Con este poema os deseo a todos unas vacaciones muy agradables.

Luz.

Luz y calor.

Calor para iluminar

sonrisas y cuerpos.

Sol.

Sol y sal.

Sal para curtir

la piel desnuda,

sobre la arena de la playa,

frente a la espuma de las olas.

Luz, sol, sal, calor

para templar los corazones

con un intenso deseo

de amor eterno.

«La antesala del Edén. Benidorm»

© César Sobrón

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Merece la pena

Merece la pena disfrutar de lo que la vida nos deja y permite a un mismo tiempo. Si, además, las vacaciones son placenteras, entonces sí que sí, merece la pena. Con este poema os deseo a todos una semana divertida.

Merece la pena:

Un sorbo caliente y verde

de árboles brotando en primavera.

Una mirada ardiente y verde

de trinos envolviendo la pradera.

Una música creciente y acorde

de colores pintando la vereda.

Merece la pena:

Un sol naciente en azul

de rayos triunfantes sobre la noche.

Un placer nada común

de libar sereno desde el coche.

Un cuerpo desnudo tras el tul

del deseo fantástico y permanente.

Merece la pena:

Transgredir los infiernos quietos

de sombras estáticamente hirientes.

Suprimir los hielos muertos

de corazones abúlicamente vivientes..

Construir los caminos ciertos

de libertades anímicamente vivas.

Poema XXXIV “Ferraz 1”

© César Sobrón