
En el estío, con sus vacaciones, nos transformamos en romeros y caminantes, unos se lanzan al camino de Santiago, otros por la autopista hasta la playa y otros, preparan su mochila para ir de romería al paraíso personal y colectivo. Os deseo, con este poema, que encontréis vuestro paraíso particular.
Clarificante claridad
de los abrazos tiernos
repletos de complicidad
y dulces sentimientos.
Voces entrelazadas
con el mayor de los respetos.
Los oídos, atentos.
Y, las palabras sosegadas.
Crece el amor creativo.
Crece la fusión de los cuerpos.
Crecen las vidas en el silencio.
Crecen los altos objetivos.
Se vislumbran paraísos
alcanzables y seguros
para crear nuevos mundos
más amables y más dignos.
Poema LXI “Nubes y claros”
© César Sobrón
