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Alzheimer II

Hay enfermedades tan terribles que es comprensible que nos asusten. Ir perdiendo la esencia con los recuerdos. Ir cayendo en el olvido profundo acongoja. Sólo quedan los afectos.

Os deseo con este poema una semana divertida.

Una bola de olvido
rae los recuerdos.

Rodín ausente,
se diluye el pensamiento
en la inercia de las rutinas
que consumen los momentos
de la consciencia digna.

Poema XIII “Paisajes mentales”
© César Sobrón

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Los mundos que nos habitan

Para variar un poco, esta semana os propongo un fragmento de un relato de la obra Retratos y caricaturas en tiempos de pandemia. Un relato poético que contraponga la prosaica corrupción y los comportamientos inhumanos de algunos políticos y especuladores que florecieron en aquella época. Os deseo a todos una semana muy agradable.

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Cada ausente le transportaba a la eternidad. En un instante, le estallaba un recuerdo compartido y, en ese mismo momento, un milisegundo se transformaba en horas, días, años. Unas veces llegaban a lo más profundo de su yo íntimo de una en una, las voces de su madre, las risas de sus amigas, los susurros de sus amores, los gritos de sus nietos…
Pilar acogía a todas las ausencias adquiridas, muerte a muerte, año a año, durante toda su vida. Experta en vivencias, afortunada en vacíos rellenados. Pilar se sentía, la mayor parte de las veces, muy acompañada. Sobretodo, en plena tormenta, sin apartar su mirada de esa densa cortina fusionando cielo y mar.
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Fragmento del relato «Pilar»

«Retratos y caricaturas en tiempos de pandemia»

© César Sobrón

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En un segundo

El día 3 de junio presentaré dos obras en un mismo libro, maquetado por Zia Mei: «Otredad» y «Cuando los recuerdos se evaporan», con un magnífico prólogo de Canichu Espía del Bar y dos obras pictóricas en las portadas, una de Carmen Reina Artist y otra mía. Como muestra os dejo aquí el último poema de «Cuando los recuerdos se evaporan», con el deseo de que paséis una semana maravillosa, digna de ser mantenida en el recuerdo.

No sé por qué se enfadan

cuando pregunto

¿qué hora es?

Mi memoria es tan corta

que sólo cabe un segundo.

Mi discurso, tan corto

que sólo pregunto

¿qué hora es?

Con ello digo:

aquí estoy,

yo te amo, ámame.

Poema XXVIII

«Cuando los recuerdos se evaporan»