
La sonrisa sincera, a pesar de los pesares, diluye soledades, alivia las penas y hace florecer a la esperanza. Sonreír es sano. Si la sonrisa está en la mirada, el entorno adquiere otra dimensión, otra belleza. Por lo tanto, amados amigos, os deseo una semana muy sonriente.
Para las grandes penas,
para las penas del alma,
hija mía,
tienes la sonrisa como arma.
Daga sutil de filo suave
entre los labios.
Furia indomable.
Fuerza inmensa.
Para las grandes luchas.
Para las luchas del alma,
hija mía,
tienes la sonrisa como escudo.
Muro sin fin de piedra dura
entre los dientes.
Poema XLV “Desde los labios”
© César Sobrón



