
Las noticias deprimentes se suceden. Las violencias estallan. Las explosiones silencian las palabras. Las ambiciones de los poderosos sepultan inocentes… Aún, y con todo, la palabra esperanzada, la esperanza en el amor, hoy, es imprescindible, cada cual con su voz.
Mientras haya un corazón,
un solo corazón sobre la tierra
capaz de latir con toda la fuerza,
con el ímpetu necesario,
con el ritmo pertinente,
habrá esperanza.
Mientras haya una palabra,
una sola palabra en la boca
capaz de provocar la risa boba,
de escupir la ira acumulada,
de regalar la paz presentida,
habrá esperanza.
Mientras haya un hombre,
un solo hombre entre la multitud,
capaz de fabricar su futuro,
de afirmar su actitud
de crear su mundo
habrá esperanza.
“Ferraz, 1” Poema XXIX
© César Sobrón

