
Qué mayor edén para los esteparios que la brisa del mar y el sueño de navegar en un velero dejándose llevar por el empuje del viento, durante todo el verano. Os deseo con este poema una semana refrescante, aunque sólo sea en la imaginación.
Danzan alineados,
en el puerto, los veleros.
Los mástiles, desnudos,
oscilan al vaivén
de las olas incesantes.
La quietud en movimiento.
Surcar los mares,
su deseo.
Hinchar sus velas,
su esperanza.
Danzan alineados
a la espera de que venga
el gran piloto
para penetrar en el mar.
Poema LXXIII
«La antesala del Edén. Benidorm»
© César Sobrón

