
Vivimos tiempos de barbarie, las ambiciones desmedidas pretenden hacer colapsar la civilización con toda su violencia. La palabra. La ciencia. La razón. La conciencia. Todas ellas, divinidades femeninas que nos habitan, han de ser invocadas con todas nuestras fuerzas para que nos llueva un poco de sensatez y armonía.
Os deseo con este poema una semana tolerable.
Nos queda la palabra
nacida de la idea,
respaldada por el acto,
la utopía positiva,
la esperanza.
Nos queda la esperanza
condensada en la razón,
crecida en la experiencia,
la honestidad de la ciencia
honesta.
La pazciencia nos observa,
se nos ofrece maestra,
para mostrarnos el respeto,
para entregarnos el reto.
Poema LXXII «La ciencia y la pazciencia»
© César Sobrón
