
Os deseo una semana llevadera.
Para claridad pura,
la de la mirada limpia
de la infancia curiosa
a la espera de una respuesta
al enigma planteado.
Una mirada luminosa
ampliamente subrayada
con una sonrisa abierta
para aceptar la sabiduría
del adulto que más admira,
para escuchar con atención
las historias de la abuela.
Ojos como luceros alegres.
Ojos como fuentes cristalinas
rebosantes de amor
sincero y profundo.
Poema LXIII “Nubes y claros”
© César Sobrón
