
Fotografía: Ieni Heras
Cuando la estupidez se mezcla con la ambición, las creencias y la arrogancia; cuando la industria bélica es uno de los puntales de la economía de una nación; cuando el desprecio a la vida ajena eclipsa a la humanidad, aparecen las guerras. Es momento de valorar nuestra fortuna de una vida en paz, con la esperanza de que amaine la locura destructiva. Con este poema os invito a una semana reflexiva.
En los presagios de muerte.
En el ocaso de los hombres.
En las manos de sangre derramada
me duele el alma.
Sufrimiento innecesario.
Obstinación obstinada.
Destructora destrucción.
Buitres disfrazados
de águilas redentoras.
Diablos transformados
en ángeles santos.
¡A la guerra!
¡A la guerra!
Y el listón se eleva
para nuestros eslabones,
eslabones de futuro,
eslabones de eternidad.
Truncada eternidad.
«En la fusión de dos mundos impares»
© César Sobrón
