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Momento para la mística

Abrimos un grifo y sale agua, apretamos un interruptor y la luz aparece, pulsamos un botón y el coche arranca… Milagros cotidianos que apenas si valoramos, misterios aún por desvelar dada nuestra ignorancia y… tal vez, de vez en cuando, convenga pararnos y dedicar un momento a la mística profunda del ser que nos habita.

El misterio del yo

en evolución permanente.

El misterio del otro

con su compromiso personal.

El misterio del tiempo

que fluye y nos engulle.

El misterio del silencio

con múltiples manantiales sudando dudas.

El misterio del amor

que funde y crea seres.

El misterio de la muerte,

tobogán hacia la nada del olvido.

Místicas vitales

que ramifican neuronas

y perfeccionan las almas.

Poema XXV “Mística mundana”
© César Sobrón