
Muchas veces me planteo si uno deja de ser según se le van evaporando los recuerdos, se va diluyendo la memoria entre nubarrones de nada. Pero sé que aún quedan los afectos vinculantes a los seres amados, junto con los aromas de la infancia. Con este poema os deseo a todos una semana inolvidable.
Sólo la luz brillante
del instante presente,
del presente intenso,
amortigua el temor negro
cuando, en el horizonte,
mi espíritu se vincula a los ancestros.
∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞
Ancestros atrapados por la tormenta
donde atrona el olvido
y llueven los recuerdos
para empapar la nada.
∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞
Sólo el amor profundo
de los allegados más próximos
me salva de la angustia
de ser fulminado
por el rayo del Alzheimer.
“Cuando los recuerdos se evaporan” Poema XXII
© César Sobrón
