
Aquí os propongo unos nanorrelatos, para romper la resistencia a la imaginación. Cada uno de ellos se podría inflar hasta construir un relato o una novela, dependiendo de las ganas que se le echaran. Os deseo una semana fecunda.
El tiempo se le acumulaba en las barbas blancas.
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Se apasionó con la transcendencia de la nada.
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La dignidad vestía sus harapos.
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Le echó una mirada llena de curiosidad desde el asiento de enfrente.
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Aspiraba a poseer cada segundo de su existencia.
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El tiempo cargó de razones su opinión.
«888 nanorrelatos»
© César Sobrón
