
El amor une a los seres respetando sus diferencias. Cuando se hiere el amor con reproches, menosprecios y desconsideración, comienzan a abrirse las puertas de los infiernos. Corren tiempos belicosos, donde el poder se impone por la fuerza. Tiempos salvajes. Tiempos donde el amor es imprescindible para salvar la situación. Con este fragmento de la obra de teatro “La danza de la duda” os deseo a todos una semana donde el amor motive vuestros actos.
¿Por qué hay amores que matan?
¿Por qué matan los amores?
¿El amor fabrica espadas?
El amor de los matones
que regalan amenazas
y propinan moratones,
más que amores son celadas
hechas con negras razones,
que dejan el alma helada
y fríos los corazones.
¿Puede matar el amor?
¿O no es amor lo que mata?
Lo que mata es la pasión
de inmadurez contrariada:
Luchar por sacar tajada
de cada provocación.
¿Cuestión de vocabulario,
que al querer, llaman amor?
Cuando oigo: CUANTO TE QUIERO,
casi siempre me pregunto
¿y para qué le querrá?
¿Para coserle a disgustos
y poderle dominar?
¿Para obsequiarle… insultos
y comerle la moral?
Si puedo elegir, prefiero
el amor que une al mundo
por encima del dinero,
el deseo del desnudo,
o el ansia de eternidad.
Esa creación a dúo
que genera libertad
y un entorno más seguro.
Una cara habilidad
la de fabricar futuros
al vivir la intensidad
todo momento oportuno,
en total complicidad.
“La danza de la duda”
© César Sobrón
