
Fotografía: Ieni Heras
A veces, sucede, y cuando sucede, quien lo siente, lo sabe porque lo nota vibrar en su interior. Os deseo con este poema una semana muy satisfactoria.
A veces, sucede.
Un rayo de amor fecundo
funde corazones, vidas
de los seres más profundos
con mirada pura y limpia.
A veces, sucede.
Se encuentra el gran tesoro
del amor correspondido
que empapa todos los poros
con un futuro encendido.
A veces, sucede.
Resurge la eternidad
con cada encuentro feliz,
con los besos de verdad,
con las ganas de existir.
A veces, sucede.
Y, mimar esa energía,
es muy propio de los sabios
que, con amplia valentía,
portan respeto en sus labios.
«Epitalamios»
© César Sobrón
