Los que tenemos cierta experiencia en el vivir cotidiano sabemos bien el valor que tienen las arrugas en la cara y en el alma. Por eso, nuestro mayor respeto a los más mayores, a los que atesoran la historia real vivida en sus propias carnes. Con este pensamiento os deseo una semana muy agradable.
El anciano está tan desamparado.
El anciano está tan en su luna,
luna de luz tan efímera,
más que luna es centella.
El anciano necesita una voz amable,
una mirada amiga,
una caricia tierna,
alguien que le proteja,
alguien que le tutele,
alguien que le defienda.
Poema XVII
“Cuando los recuerdos se evaporan»
© César Sobrón

Exactamente así es…