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Cerbantes

Defensa del uso de la «b» en el apellido de Miguel de Cerbantes

Me tengo por hombre subjetivo y respetuoso hasta la médula. A contra corriente y desde la noche del veintidós de abril de 1995, vengo solicitando públicamente una B en el Cerbantes de Miguel. Y no soy el primero que lo hace. Ya, desde 1905 hubo algún autor que la reclamó. Y más cercano aún, Fernando Arrabal en la biografía que escribió de Cerbantes, también lo hizo. Me alegré mucho al ver el logotipo del 450 aniversario plantado en la plaza de Cervantes de la bella ciudad de Alcalá de Henares. Supuse que era una muestra de respeto hacia nuestro gran fabulador.

Los que dedicamos nuestras vidas a las letras, necesariamente hemos buceado por la obra del Padre de la novela castellana. Y cuanto más se sumerge uno, más asombrado queda al comprobar que hace casi cinco siglos, alguien, sin conocer a Freud, pueda profundizar de tal manera en la esencia del ser humano. Aún hoy, el lector puede proyectarse en cualquiera de sus personajes y comprender un poco mejor el mundo que le rodea.

En sus libros y en la primera página de sus obras, en su época, el nombre aparece con V. Al mismo tiempo él sigue escribiendo y firmando sus manuscritos con B. ¿Por qué? ¿Ganas de incordiar? ¿Imitación de la firma paterna? ¿Herencia letrada de su abuelo Juan? ¿Era tan ignorante que no sabía ni escribir su nombre? ¿Era una forma de reafirmarse en su valía? Según investigo, mi criterio va variando sin decidirme por una respuesta concreta.

Para alguien del que tanto he aprendido, mis respetos. Respeto la voluntad de su mano que en la danza de inmortalidad, decidió pegar un salto a la mitad del segundo compás. ¿Pretendía ocultar sus orígenes de Siervo o Ciervo? No sé por qué motivo lo hacía. La evidencia es, como la portada del libro y la serigrafía del disco demuestran, que firmaba con B. Su voluntad, en esta cuestión, para mí, está por encima de todas las academias del mundo.

Polémica banal en superficie. Pretexto. Como pretexto de la vida es la misma literatura. Pretexto para hablar de Miguel y su obra. Una estupidez según algunos académicos. Una aberración según otros.

Al igual que busco datos para comprender las épocas vividas por el hombre, para aproximarme a la realidad particular en lo posible, así mismo respeto mis conclusiones provisionales y, por supuesto, siempre subjetivas. Lejos de considerarme involucionario por rescatar una grafía anterior a las últimas conclusiones ortográficas, me tengo por evolucionario. La evolución en este caso consiste en aceptar su firma tal cual. Por si…, por si fuese un guiño al mundo de que era consciente de su nobleza literaria. De su valía. Por como escribe Saavedra, es evidente que si traza una b, no es porque no sepa hacer una uve.

Si daba igual… e igual da… ¿Por qué no escribir en nuestro tiempo Cerbantes? A lo largo de la historia, su obra se ha adaptado a las necesidades del lector. Sus coetáneos la aceptaron por el humor que contenía. Los románticos extrajeron la utopía, el amor platónico, los valores sublimes… …. …

Hoy, en mi caso, me asombro ante la proyección vital sobre el papel y con palabras, de un hombre honesto entre y contra un cúmulo de circunstancias adversas. Un alma grande que fue, y al que respeto como autor y amo como amigo en la medida que le conozco. Lejos de ignorar sus límites y percibir a Miguel como mito, acepto sus miserias humanas, que reafirman su importancia como escritor sincero e innovador y como hombre avanzado a su época en cuanto a la valoración de la mujer se refiere, y al sentido común.

Tal vez el cambio de una letra suponga un ligero trastorno editorial. Nimio en comparación con los beneficios.

Tal vez el cambio de una letra tras la reflexión nos permita abordar la obra que escribió desde otra perspectiva, con más matices. Tal vez la aceptación de una b suponga un incremento en la valoración del genio humano que existió.

Tal vez el sentido cerbantino-erasmista de la vida rebrote en nosotros y nos transforme en individuos más solidarios y respetuosos con los pensamientos distintos.

© César Sobrón

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Gracias, don Miguel

Música: Pablo G. Suárez — Voz: César Sobrón

Gracias, don Miguel Cerbantes Saavedra,

por tan inmensa generosidad

al querer al universo legar

tu honda sabiduría, de hiedra.

∞ ∞ ∞

Fundir un yelmo de oro, dorador /5

de cráneos llenos de ideas preclaras,

con una bacía de rapar barbas

y extraer muelas con mucho dolor.

∞ ∞ ∞

Un espíritu de los que penetran

en los albores de todos los tiempos/10

en las emociones y sentimientos,

∞ ∞ ∞

en las ambiciones y mandamientos

tan fuertes aferradas a los cuerpos

que en todo ser humano se encuentran. /14

∞ ∞ ∞

Amado amigo Miguel de Cerbantes:

de ti, sólo nos queda tu gran obra,

donde don Quijote es una sombra

que apaga el brillo de las restantes.

∞ ∞ ∞

Incapaces de llegar a tu esencia /5

nos colgamos del poder de tu mito.

Todos los años cumplimos el rito

de alzar nuestros sueños a tu presencia.

∞ ∞ ∞

Y, tras cuatro siglos, la libertad

propia y ajena, aún nos pesa./ 10

Seguimos tendentes a esclavizar.

∞ ∞ ∞

Toda la humanidad está lesa

de ambición, codicia y vanidad;

débil, para beber de tu letra impresa. 14

∞ ∞ ∞

Tú, gran viajero, Miguel de Cerbantes,

testigo profundo, en muchas ciudades,

de las grandezas y debilidades

de plazas, paseos y paseantes.

∞ ∞ ∞

Todos los viajes de tus personajes /5

nos lanzan por los distintos caminos

Nos abren el umbral de los destinos

Aportan mucha luz a los paisajes.

∞ ∞ ∞

Podemos hacer un viaje al Parnaso,

donde las palabras funden ideas /10

que forjan la nobleza de los actos.

∞ ∞ ∞

Viajar con don Quijote, ir con Sancho.

Amar, con Periandro y Auristela…

Hasta entrar en las bodas de Camacho. /14

∞ ∞ ∞

Gracias Miguel, gran humano,

gracias Miguel, viejo amigo.

Gracias por darme tu mano

y traspasar, de cuando en cuando,

las líneas de lo infinito. /5

«Miguel de Cerbantes. Su vida en canto» (fragmento)

© César Sobrón

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Vida acompañada

A veces, la felicidad asoma

durante un paseo a dúo,

con un intenso diálogo

de denso silencio confiado.

∞ ∞ ∞

Compartir el espacio,

participar en el escenario

del inmenso teatro cotidiano.

∞ ∞ ∞ ∞

Disfrutar con cada instante,

con cada mirada,

con cada abrazo,

con cada palabra.

∞ ∞ ∞ ∞

Amar a cuantos nos rodean

respetando su universo.

Poema XXII “Otredad”

© César Sobrón

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La sabiduría

Esa rara habilidad

de seleccionar

los conocimientos

acumulados

para resolver

la cuestión, el dilema

que nos asalta

por sorpresa,

sin solución aparente.

Poema XI

∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞

Es un don humano

que suele acrecentarse

con el paso del tiempo,

cargado de experiencias

propias y ajenas.

La sabiduría ayuda

a descubrir

el paraíso cotidiano

que abre sus puertas

de par en par.

Poema XXXIV

∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞

Permite

a quien la atesora

vivir intensamente

entre los demás,

abrazar las ideas

más constructivas,

gozar con lo más exquisito

de las cualidades

de quienes le rodean.

Poema LVII

«Abstractos»

© César Sobrón

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Por la paz

Esclarecidas lenguas

contra toda violencia,

sobre tanta dolencia,

ganemos una tregua.

∞ ∞ ∞

Abramos esperanzas.

Luchemos cual quijotes.

Llevamos en el lote

la palabra por lanza.

∞ ∞ ∞

Los armónicos mundos

generan universos

de equilibrio seguro.

∞ ∞ ∞

Propongamos la paz,

exijamos el pan

para la humanidad.

Poema LXI «Drinos»

© César Sobrón

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Retrato de lo invisible

Fotografía: © Fco. José Cano Tapia

Acercarse a los cristales, subir persianas, calles vacías. Cerrar los ojos, silencio. Abrir las fosas nasales, aire puro con aroma a tormenta pasada.

Son las ocho. Medio barrio, asomado a las ventanas, aplaude. Las palomas revolotean asustadas. Sirenas de ambulancia compiten con los mirlos en tragicómica serenata.

El pueblo apoya al personal sanitario, con aplausos efusivos. Los políticos utilizan las emociones generadas por la pandemia, en sus particulares batallas por el poder. Las morgues se van colmando. Muertos en soledad. Velantes sin muertos. Velantes en soledad. Duelos fríos y dolorosos carentes del calor de los abrazos. Hondas ausencias sin posibilidad de despedidas.

Lo invisible nos domina, nos aísla, nos frena, nos para, nos aboca a la miseria, nos pone contra las cuerdas. Lo invisible arrebata seres queridos, expande ausencias. Lo invisible nos interroga y nuestras arrogancias nos roban las respuestas. Lo invisible reta a la ciencia. Lo invisible, alimentado con la estupidez humana, crece y muta. Crecen los temores, aumentan las sumisiones. Lo invisible nos empuja a mirar de otras maneras más inquisitivas. Lo invisible nos incrementa el espíritu crítico. Con lo invisible se afianzan y tambalean creencias, a un mismo tiempo.

Se pasea, con el deseo, sobre el asfalto de las calzadas vacías. Miles de deseos paseamos por la calle Mayor, nos sentamos en las terrazas, charlamos relajadamente, tomamos el sol. Deseos transparentes. Deseos profundos. Deseos invisibles.

Para algunos, el fin de las vidas ajenas son números de estadística. Para otros, aunque no se atrevan a decirlo, les supone un gran alivio soltar lastre. Para la mayoría, cada ser arrebatado por lo invisible supone una pérdida insustituible.

Lo invisible nos tapa las bocas, pone sordina a nuestras palabras. Lo invisible nos amenaza y nos defendemos fabricando olas de angustia, medias tintas, cobardía, rencores acumulados, interesadas medias verdades, mentiras piadosas que tapen nuestras miserias. Lo invisible se expande. Las unidades se fragmentan, se recelan las alianzas. Gobiernan los temores y ambiciones insaciables por donde asoman los desgobiernos, mientras la ciudadanía camina, entre tanta bruma, hacia el abismo.

Lo invisible ha desnudado emperadores. La hipocresía que embadurna a algunos seres ha quedado al descubierto. En cuanto llegaron las vacunas, tenían que ser los primeros en salvarse de la amenaza. Aprovechando sus posiciones de poder y privilegio, se han apoderado de las vacunas de ancianos, mucho más vulnerables a ser devorados por lo invisible.

Lo invisible es tan poderoso que ha tambaleado y derribado gobiernos. Mientras lo invisible se propaga, los gobernantes se empecinan en lanzarse mamporros dialécticos sin límites de golpes bajos, al tiempo que hacen ojitos, con soflamas muy medidas, al pueblo hastiado e indignado por ser convocados de nuevo a las urnas por dirigentes que, en lo más importante del conflicto con lo invisible, se lían en escaramuzas entre ellos. Lo mismo que la vanidad empujó a la madrastra a mirarse en su espejito mágico, nuestros dirigentes desean transformarnos en gran espejo mágico para que les devolvamos la imagen deseada. ¿Tendrán las palabras adecuadas, capaces de apaciguar todas nuestras suspicacias bien rumiadas, frente a las pantallas, en la intimidad acogedora de nuestras casas?

Me pregunto si lo invisible llegó para avisar al emperador que anda desnudo, que tal vez le convendría mirarse al espejo antes de salir a la calle a presumir de buenas telas ante las buenas gentes.

¿Y si lo invisible, en realidad, sólo fuera la lupa con la que mirar a la humanidad para descubrir el lugar que le corresponde en el Planeta Tierra?

Lo invisible me mira a lo más íntimo del ser con sus ojos penetrantes para susurrarme con delicadeza que a todos los seres del planeta nos convendría aprender a ser compatibles y mientras esto no ocurra, el dolor, el sufrimiento y las muertes son inevitables, con olas y olas de terribles golpes desde lo invisible. La empatía frente al egoísmo. La armonía frente al conflicto.

Lo invisible nos corta la respiración. Nos atora las venas del cerebro, deshace pactos, colapsa hospitales, mata sanitarios, destroza familias, arruina empresas, acota los patios de los colegios, distancia niños, estresa padres…

El microscopio electrónico sólo puede captar los coronavirus, la cáscara material de lo invisible.

Retratos y caricaturas

© César Sobrón

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El poder

¿Un privilegio o una carga?

¿Una responsabilidad?

¿Los efectos de la locura?

¿Necesidad de controlar?

¿Huída hacia el dominio

ante la consciencia de la

vulnerabilidad personal?

 ∞ ∞ ∞

¿El poder empacha

de arrogancia a quienes

se sientan en las mesas?

Poema XV

∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞

El poder,

inyectado en el individuo,

con las aclamaciones

de todas las voces del partido,

corrompe,

disloca

las imágenes del entorno,

se distorsiona

la realidad con adulaciones,

con recompensa.

 ∞ ∞ ∞

El poder

que al pueblo maltrata

no es poder,

es tiranía barata.

Poema XXXVIII

∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞ ∞

El poder que no se usa

con equilibrio y justicia,

honestidad y respeto,

para beneficio colectivo,

corre serios riesgos

de desaparecer,

siempre más tarde

que temprano.

Poema LXI

«Abstractos»

© César Sobrón