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Frente al yo

 

 

Mirar el horizonte de la eternidad, quema los ojos,

abre vacíos, despierta sueños.

 

El calor del más allá nos templa del frío olvido.

 

Huella de un vuelo  empapado en arena.

 

 

Fluir al agua, de nuevo, al vaivén del oleaje.

 

 

©  César Sobrón

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