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Para reflexionar un poco sobre educación

Educar ¿hacia dónde? ¿Qué? ¿Para qué? ¿Cómo?

Desde la más tierna infancia me he planteado estas preguntas con intensidad creciente en la medida en que iba encontrando respuestas con sus dudas a la cola y costado.

Estudiando magisterio por la rama de filología, me encontré con una obra de Noam Chomsky: “Gramática generativa”. Una obra esclarecedora para quienes se plantean interrogantes sobre cuestiones lingüísticas. Desde entonces, he tomado al autor como uno de los cerebros más lúcidos de nuestros tiempos.

Sirva como ejemplo esta reflexión, en propia voz, sobre educación.

Hay que tener en cuenta que esta reflexión se hace tras la experiencia de una vida casi vivida, con una gran acumulación de experiencias, observaciones y reflexiones. Hasta ahora el uso del poder, con el fin de mantener sus privilegios, ha hecho de la educación de las masas una herramienta socializadora que conlleva a un alto grado de alienación del individuo, donde siempre, los más vulnerables quedan desprotegidos en las tormentas económicas generadas por la insaciable codicia y ambición de los poderes.

El capitalismo y el materialismo deshonesto nos han traído a donde estamos. Frente a un abismo, con la imperiosa necesidad de cambiar de rumbo.

Precisamente, ahora, tenemos recursos técnicos para transformar el planeta en un espacio paradisíaco en el que todos los seres vivos podamos coexistir con un mínimo de armonía. Nos falta dar el paso. Encaminarnos hacia el respeto, al cumplimiento de las leyes justas, a la redistribución equilibrada de los bienes y a la satisfacción vital.

Cada cual tiene la posibilidad de educar hijos, sobrinos, nietos o vecinos con amabilidad y despertando aún más la curiosidad, el espíritu crítico y la empatía con los que le rodean.

¿Sois tan optimistas como yo al pensar que, algún día, logrará el ser humano vivir en armonía con el medio? ¿Os espanta tanto como a mí la otra opción, la evolución de los acontecimientos actuales?

© César Sobrón